Hubo un tiempo en que los amistosos previos al Mundial eran una especie de examen final. No alcanzaba con ganar: también había que medirse, sufrir y mostrarse a la altura ante selecciones pesadas. Por eso, la ventana de marzo deja una sensación difícil de disimular. Después de frustrarse la Finalissima contra España y caerse también el amistoso ante Qatar, Argentina terminó armando una despedida mundialista con Mauritania, el 27 de marzo, y Zambia, el 31, ambos en La Bombonera. Hoy esos rivales aparecen bastante por debajo de la jerarquía que ofrecieron otras previas: Mauritania figura 115° en el ranking FIFA y Zambia 91°.
Si se mira hacia atrás, la preparación rumbo a Rusia 2018 asoma como la más exigente de las últimas décadas. El equipo de Jorge Sampaoli venció 2-0 a Italia en Manchester, luego sufrió una paliza histórica con el 1-6 ante España en Madrid y más tarde cerró su despedida en el país con un 4-0 sobre Haití en La Bombonera. Incluso había otro amistoso programado ante Israel para el 9 de junio, pero fue cancelado por cuestiones de seguridad. Puede discutirse el rendimiento de aquella Selección, pero no la vara de los ensayos: hubo dos rivales de primer orden europeo en muy pocos días.
La previa al Mundial de 2006
La previa de Alemania 2006 también quedó en un escalón alto. En el recorrido previo al torneo, Argentina perdió 3-2 con Inglaterra en noviembre de 2005, cayó 3-2 con Croacia en marzo de 2006 -en el partido en el que Lionel Messi marcó su primer gol en la Mayor- y luego derrotó 2-0 a Angola en uno de los últimos amistosos antes del debut mundialista. No fue una preparación perfecta, pero sí una de fuerte roce internacional. Inglaterra y Croacia imponían un grado de exigencia que obligaba a competir de verdad y no sólo a afinar detalles.
Así llegó la Albiceleste a Sudáfrica 2010
La hoja de ruta antes de Sudáfrica 2010 fue más despareja, aunque también tuvo un examen de peso. El equipo de Diego Maradona le ganó 1-0 a Alemania en Múnich, pero alrededor de ese cruce acumuló amistosos bastante más accesibles: 3-2 a Costa Rica, 2-1 a Jamaica, 4-0 a Haití y 5-0 a Canadá. Es decir, no fue una previa blindada por grandes potencias, aunque al menos sí tuvo un termómetro bravo, ante una selección top. Aun con sus contrastes, esa preparación ofrecía un equilibrio más exigente que la actual.
La previa a ser campeones del mundo en 2022
Qatar 2022, en cambio, obliga a una lectura un poco más fina. Si se toma el tramo final, Lionel Scaloni llegó al Mundial después de golear 5-0 a Estonia, 3-0 a Honduras, 3-0 a Jamaica y 5-0 a Emiratos Árabes Unidos: una serie cómoda, sin rivales del máximo nivel. Pero ese mismo ciclo había incluido un golpe de autoridad enorme con el 3-0 a Italia en la Finalissima del 1 de junio. Por eso, aunque los últimos amistosos fueron livianos, la preparación general no lo fue tanto. Había, al menos, una prueba de elite que equilibraba la balanza.
De la prueba grande al banco de pruebas
Ahí es donde la comparación castiga a 2026. Porque esta vez no hubo un Italia, ni un España, ni un Alemania, ni siquiera un rival de ese segundo pelotón internacional que pueda funcionar como alarma real antes del debut mundialista. La Selección pasó de imaginar una fecha FIFA con una final de campeones ante España y otro cruce con Qatar a cerrar marzo con dos seleccionados claramente más modestos.
En otras palabras: lo que antes parecía una instancia para medir carácter y jerarquía, hoy se parece mucho más a una ventana para ensayar nombres, ajustar piezas y llegar sin sobresaltos.
Por jerarquía de rivales, entonces, la preparación más fuerte de las que entran en esta comparación parece haber sido la de 2018; 2006 también quedó muy arriba; 2010 mezcló un examen grande con varios partidos accesibles; y 2022, pese a una recta final amable, había tenido a Italia como respaldo.
La actual, en cambio, da la impresión de ser la más floja de todas. No necesariamente porque eso condene a Argentina de antemano, pero sí porque la vara de los amistosos previos al Mundial, esta vez, cayó como nunca.